domingo, 8 de mayo de 2011

El jueves por la noche revisité uno de los desencuentros más potentes de mi vida: el distanciamiento de mi primera mejor amiga. Después de muchos años me atreví a preguntar: ¿Qué nos pasó? Pero, sobre todo, me atreví a escuchar las respuestas.

Me sorprendió la capacidad humana (esta vez mía) de suprimir ciertos recuerdos e iluminar constantemente otros. Es tan fácil ser víctima, ser "abandonados".

Entre cubas de Matusalén (ella) y copas de Shyraz de Casa Madero (yo) –con una arbitro cariñosa de buen tercio– esbozamos una memoria compartida de la pérdida que ambas vivimos. Para ella fue una experiencia lúcida (o así la cuenta). Para mí, un terremoto de cuerpo entero: derrumbó construcciones emocionales que ni siquiera sabía mías. Después de ella mi vida fue un Berlín emocional: lleno de reconstrucciones, ruinas y nuevos descubrimientos. A la fecha me gusta el paisaje que fue emergiendo.

Hoy siento nuestra pérdida como un aprendizaje: De la amistad como mero vértice, de los efectos de enfrentar inseguridades distintas en un mismo momento de vida, del peso y los efectos de elecciones de carácter, así como aquellas que no podemos evitar, que nos acontecen.

La muy cabrona al final de la noche me mandó tarea: Escribe nuestro desencuentro. Tu lado.

Si escribiera mi lado escribiría sólo el tránsito del dolor y la confusión a la aceptación. Entendí que era necesario escribirlo desde un tercero. Y eso hice. Supuestamente ese texto debería de aparecer en este blog...pero creo que se va a ir directamente al libro.

Pau siempre será mi hermana. En la lejanía y en el encuentro. En el dolor y en los abrazos reconstruidos / recuperados / descubiertos en un nuevo momento de vida de las dos.

jueves, 5 de mayo de 2011

Reflexión insomne por Christina

Pienso en la democracia. Que fundamentalmente es desencuentro.
Pienso en el amor, como dice Lacan, no hay relación sexual, justamente porque las formas de la sexuación masculina y femenina son distintas, no hay complementariedad posible.
Pienso también, en el desencuentro con uno mismo. Que es inevitable, incomprensible. Una parte que aunque sepamos de su existencia, siempre es latente. Como los sueños, como la despersonalización.
Pienso en la amistad. Siempre un desencuentro. La distancia, las palabras, las frases, los malos entendidos.
Y tantos más...

miércoles, 4 de mayo de 2011

"Language, that bastard". Anónimo

Regina Spektor understood...

(it´s all in language, that bastard. There´s just no proportionality between our attempts to communicate and our actual ability to transmit what´s meaningful. The gap is just to big. Anyway, this song is good. And I think it sums up this human entreprise of verbalizing...)


My rhyme ain't good just yet,
My brain and tongue just met,
And they ain't friends, so far,
My words don't travel far,
They tangle in my hair,
And tend to go nowhere,
They grow right back inside,
Right past my brain and eyes
Into my stomach juice
Where they don't serve much use,
No healthy calories,
Nutrition values.
And I absorb back in
The words right through my skin
They sit there festering inside my bowels
The consonants and vowels
The consequence of sounds
The consonants and vowels
The consequence of sounds

Desencuentro según Carlos Olmos




Cierro los ojos y trato de buscar una imagen que arroje algo parecido al desencuentro. Lo único que veo es un círculo de andar eterno; dicho círculo respira con dificultad, gira, se detiene, saluda, deja que la brisa del caos juegue con su cabello y de nueva cuenta vuelve a girar; cuando cree haber llegado al final de su camino, se sienta, saca una cámara de video y observa sus ciclos pasados; después de un instante guarda la cámara, suspira y vuelve a girar.


Tal circunferencia gusta mirarse en los reflejos de los charcos; en los espejos hechos de lluvia permite a su imagen desvanecerse, encontrarse con otras realidades. Algunas veces se observa como las hojas de maíz que guarecen los sueños dorados de la tierra; en otras ocasiones se mira como las manos sucias de un niño que se extienden sobre una acera gris en busca de una caricia, de un gesto cálido; la mayor parte del tiempo se ve como el beso de los amantes, aquel intento por alcanzar la mutua permanencia que se desploma ante la certeza de una fría despedida.


El círculo explota de rabia cuando no puede imaginarse más que como un simple círculo. Entonces, sin darse cuenta, muta en un dragón azul que devora lo que hay a su alrededor, incluso a aquél que lo piensa. Todo lo que engulle lo desecha con su fuego helado sobre los intersticios de una hoja en blanco que cuelga del universo. Muchos son los que se encuentran ahí, sobre una página vacía, escribiendo éstas y otras líneas, víctimas del desencuentro, alejados del mundo pero muy cercanos a ti.

RAMA o ROCA

"Final de la miopía" por Julia Martín

No diré que no me duele. Tampoco puedo decir que es un dolor que mata. Menos aún, que es constante. Es intermitente, como todo en su momento lo fue. Aridez, pasión y luego… nada. En eso se convertirá el TODO que algún día tuvimos. ¿Cuánto lo tuvimos?: el tiempo previo a que cerraras la puerta, a que simularas, a que tu voluntad fuera el volante. ¿Tuve que ver en eso? No. Elegiste no elegirme. ¿Tenía el poder de vetar esa decisión? No. ¿Que por qué te conferí ese poder?: porque quise jugar el papel del débil, del que comprende. ¿Que si me parecía racional? No, jamás. ¿Que si estaba ciega? Miope no es lo mismo que ciega. ¿Que qué tan buena fue mi actuación? Excelente. Tanto, que me asumí como tal. Me consagré. ¿Que si me arrepiento? No. ¿Que si guardo una esperanza? Ya no. ¿Que si te perdonaré? Sí. No hacerlo es llevarte en el bolsillo.

Qué fácil terminó todo. ¡Hasta nunca! -te dije. Y luego sepultaste el momento con una orden: ¡Olvídate de mí! Posiblemente el último beso en la frente fue el más sincero en años: desnudo de intenciones y el primer ladrillo de la muralla que jamás nos atrevimos a construir cuando era hora...

"La noche" por A. Pizarnik

Poco sé de la noche

pero la noche parece saber de mí,

y mas aún, me asiste como si me quisiera,

me cubre la conciencia con sus estrellas.



Tal vez la noche sea la vida y el sol la muerte.

Tal vez la noche es nada

y las conjeturas sobre ella nada

y los seres que la viven nada.

Tal vez las palabras sean lo único que existe

en el enorme vacío de los siglos

que nos arañan el alma con sus recuerdos.



Pero la noche ha de conocer la miseria

que bebe de nuestra sangre y de nuestras ideas.

Ella ha de arrojar odio a nuestras miradas

sabiéndolas llenas de intereses, de desencuentros.



Pero sucede que oigo a la noche llorar en mis huesos.

Su lágrima inmensa delira

y grita que algo se fue para siempre.



Alguna vez volveremos a ser.

Anónimo

Kundera decía que dos amantes nunca se entenderían por tener "diccionarios personales" distintos.

Ella Fitzgerald y Louis Armstrong tocan el mismo tema pero con más optimismo en "Let´s call the whole thing off"...
http://youtu.be/J2oEmPP5dTM

El desencuentro a veces se da aunque haya encuentro (pura maldita confusión). Es algo trágico.

Ya sé que no se trata sólo de desencuentros de pareja...pero creo que son de los que más nos pegan.